"La cultura no es un fósil ni algo estático, sino un fenómeno cambiante y en constante reelaboración"

24 de octubre de 2017

Rafael Quintía es licenciado en Antropología Social y Cultural y en Ciencias Económicas y Empresariales e impartirá  la actividad  "Mitología, creencias, rituales y manifestaciones festivas de la cultura tradicional gallega. Un acercamiento antropológico al patrimonio inmaterial de Galicia", del 5 de octubre al 21 de diciembre de 2017  en el Centro Asociado. Antropólogo profesional, en la actualidad preside la Sociedade Antropolóxica Galega (SAGA). Premiado por su trabajo en numerosas ocasiones, es colaborador habitual en medios de comunicación y ha publicado más de una decena de obras relacionadas con el legado antropológico gallego.

La UNESCO ha advertido de la importancia de salvaguardar el patrimonio antropológico de los pueblos. ¿Qué conllevaría su pérdida?

El patrimonio cultural es la herencia cultural propia del pasado de una comunidad, un valioso tesoro de la humanidad mantenido hasta la actualidad y transmitido a las generaciones presentes y futuras. El patrimonio cultural inmaterial, en concreto, comprende los usos sociales y rituales, las representaciones, los conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo, las técnicas, las tradiciones y expresiones orales, incluido el propio idioma, todos estos elementos culturales y más que siguen vivos hoy en día gracias a esa transmisión intergeneracional. Su pérdida conllevaría algo tan simple y tan grabe como la desaparición de la cultura e identidad de un pueblo.

El creciente proceso de urbanización y modernización gallega ha erradicado nuestras costumbres y creencias tradicionales. ¿O todavía nos caracterizamos por ser un pueblo con una cultura viva?

La urbanización y modernización de Galicia ha ocasionado, y conlleva, grandes transformaciones sociales y culturales, y eso provoca un cambio en nuestra forma de ver y de estar en el mundo. Muchas tradiciones, costumbres y creencias han desaparecido o, si se quiere, han dejado de cumplir las funciones para las que fueron culturalmente creadas y han pasado a otro estatus, a veces, al de folclore en el sentido de recuerdos de viejas tradiciones. Oras han sido reconfiguradas. Pero muchas otras siguen vivas y activas. La cultura no es un fósil, ni algo estático sino un fenómeno cambiante y en constante reelaboración. La cultura actual de los gallegos y gallegas no es la misma que la de hace cinco siglos ni que la de hace cien años pero conserva trazos del pasado, aspectos que perduran a lo largo el tiempo y que nos configuran como un pueblo, en muchos sentidos, fuertemente conservador de algunos de los aspectos de eso tan indefinido que llamamos cultura tradicional. Si a ese carácter le sumamos la larga historia que tenemos como pueblo el resultado es, pese y gracias a todos los cambios sufridos, una cultura muy potente en cuanto a densidad y vigencia.

Antropológicamente, Galicia es un territorio muy interesante. ¿Cómo se explica el fuerte arraigo de las creencias y mitos?

Como decíamos, ese arraigo de muchas de nuestras creencias y mitos o de nuestra cosmología, se debe por una parte a ese carácter conservador de los gallegos y a nuestra profunda historia, pero también a otros factores como el hecho de cierto aislamiento geográfico, la tardía incorporación al proceso de industrialización y urbanización que permitió la pervivencia de esta cultura tradicional fuertemente arraigada en las sociedades rurales. Incluso los emigrantes han mantenido vivos muchos de estos aspectos de nuestra cultura porque eso ayudaba a conservar y reforzar su identidad, algo normalmente necesario cuando uno se ve obligado a vivir en un contexto cultural diferente.

La etnomedicina en Galicia sigue estando a la orden del día. ¿Cómo se explica que figuras como la de los curandeiros hayan llegado hasta nuestros días?

La etnomedicina cumple una función importante en el cuidado de la salud de muchos pueblos. Sería muy largo de explicar el porque de su vigencia en nuestra sociedad pero, resumiendo mucho, podemos decir que en nuestra cultura tradición categorizamos las enfermedades en dos tipos: enfermedades de médico y enfermedades no de médico. Para unas se recurre al médico oficial como el mejor preparado para tratarlas pero para otro tipo de dolencias, sobre todo lesiones musculares, problemas cutáneos o nerviosos, enfermedades de origen anímico, es frecuente recurrir a la medicina popular y a sus especialistas, esto es, a los curanderos, menciñeiros, compoñedores y demás. La gente no es tonta, si hace esto es porque les funciona o, cuando menos, muchas veces funciona y muchas veces consigue la curación. Tengamos en cuenta que muchas de estas dolencias son de origen psicosomático y la creencia en estos remedios y especialistas -igual que la fe religiosa- ayuda a la curación. Además, en la medicina popular se conserva un valioso conocimiento etnobotánico y de remedios naturales que tienen su eficacia. Así que la etnomedicina sigue viva porque combina el poder de la eficacia simbólica, con el poder de la sugestión y también con un conocimiento antiguo aun hoy en día válido y eficaz. La propia Organización Mundial de la Salud ya instaba en el 2002 a los estados miembros a proteger y conservar estos conocimientos y a reconocer el papel y servicio que prestan muchos de estos prácticos de la medicina popular. Por supuesto, la etnomedicina no lo cura todo ni es válida para tratar cualquier enfermedad pero si tiene su validez para determinadas cuestiones, como hemos explicado.

Lo sobrenatural y la religiosidad natural han marcado la vida de los pobladores de este territorio. ¿Cómo han determinado sus tradiciones, vidas y costumbres?

La religión nace como una forma de dar respuesta a los temores, anhelos y necesidades de respuesta a las grandes cuestiones del ser humano. Por lo tanto, son parte fundamental de la cultura, ya que ésta no deja de ser un molde mental compartido por una colectividad y ese molde determina su forma de ver e interpretar la realidad, su forma de interaccionar con el entorno y su forma de organizarse socialmente. Por lo tanto, esa percepción del mundo y de la vida que viene condicionada por nuestras creencias religiosas, espirituales determina nuestra idea de lo natural y lo sobrenatural, e lo físico y de lo intangible, del aquí y del más allá (o de si existe o no un más allá), de los sagrado y de lo profano… Determina, en definitiva, grande aspectos de nuestra cultura, de nuestas creencias, ritos y tradiciones.

Has estudiado antropología en la UNED, ¿qué opinión tienes de estos estudios?

La única universidad en Galicia que ofrece el grado de Antropología Social y Cultural es la UNED, cubriendo así una grave carencia de nuestro sistema universitario gallego. Por eso, que la UNED ofrezca cursos de extensión universitaria sobre antropología, y más sobre antropología gallega, es de agradecer y de felicitar, pues la posiciona como el único referente en Galicia en la formación antropológica, ante las universidades gallegas, que ni siquiera tienen entre su oferta de estudios un máster en antropología. Por todo ello, quiero aprovechar la ocasión para animar a la UNED a que siga en esta linea, ofreciendo formación en un campo tan importante y necesario como el antropológico.