"El estallido de la crisis económica en 2008 ha hecho visible la falta de educación financiera de la sociedad y la irracionalidad del modelo de consumo"

25 de noviembre de 2017

David Tristán es licenciado en Administración y Dirección de Empresas porla USC, máster en Banca y Finanzas por la misma universidad y Executive MBApor la Escuela de Negocios Caixanova. Experto en coaching, tiene más de 14 años de experiencia en el sector bancario. Del 21 de noviembre al 19 de diciembre impartirá en el Centro Asociado un Taller de Salud Financiera. Con el hemos hablado sobre este concepto y el papel que desempeñan las finanzas en nuestro bienestar. 

Según una encuesta realizada entre Standard & Poor's y el Global Financial Literacy Excellence Center (GFLEC) de la Universidad George Washington de EEUU, el 66% de los mayores de 15 años de todo el mundo son analfabetos financieros. ¿Tras la última crisis financiera ha quedado demostrado?

En España, y por lo que conozco en gran parte del mundo, la educación financiera está ausente en los programas educativos, en la escuela no nos enseñan a gestionar el dinero, a consumir de una manera eficiente o a ahorrar para conseguir nuestros objetivos. ¿Cómo aprenden las personas entonces a gestionar su dinero? Normalmente por imitación, tomando como referencia al entorno familiar, amigos e incluso la información recibida a través de los medios de comunicación. El resultado es que, tomando estas referencias – que ya está viciadas-, estamos poco preparados para afrontar los asuntos económicos del día a día. Y esa parte es fundamental alcanzar el estilo de vida que cada uno desea. La crisis financiera puso de manifiesto lo erróneo del modelo de consumo y la escasa planificación y formación económica de la mayor parte de la población.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) apreció un «significativo deterioro» de las competencias financieras en la mayoría de los países, España incluida, entre 2012 y 2015. ¿Qué factores podrían explicar estos datos?

El estallido de la crisis económica en 2008, producto de la famosa “burbuja inmobiliaria” y de los productos financieros tóxicos asociados, ha hecho visible la falta de educación financiera de la sociedad y la irracionalidad del modelo de consumo. Pero bajo mi punto de vista, esta etapa trae un aprendizaje importante, y es que ha evidenciado la insostenibilidad de gastar más de lo que se ingresa. En los últimos años, este ha sido el pensamiento más recurrente entre la población. Y creo que es una buena base para el cambio. La modificación de las creencias y actitudes sobre el dinero es el punto de partida para conseguir una situación financiera saludable.

¿Qué es la salud financiera y en qué nos beneficia?

La salud financiera es el estado en el que no existe una preocupación recurrente sobre el dinero, y el beneficio principal es que te permite llevar el estilo de vida que deseas. 

El 51% de los españoles no logra ahorrar en un año más de 600 euros y un 35% declara una capacidad nula de ahorro, según un estudio de Bankimia. ¿Nuestra incapacidad para ahorrar es fruto de nuestro bajo poder adquisitivo o nuestra nula capacidad de planificación?

A partir de un poder adquisitivo en el que se pueden satisfacer las necesidades básicas y se tiene un margen para el confort, la incapacidad de ahorrar es fruto de unos patrones de consumo inadecuados, unas creencias y actitudes sobre el dinero poco saludables y una falta de planificación financiera.

¿Qué papel desempeñan las finanzas en nuestro bienestar?

La salud de nuestras finanzas es fundamenta desde un punto de vista emocional y determina el disfrute de nuestro día a día, ya que nuestro plan de vida deseado es posible con unas finanzas sanas y coherentes con nuestros valores. Por el contrario, problemas en la gestión de las finanzas pueden generar desequilibrios emocionales, insatisfacción e incluso enfermedades.

¿Cuál es la clave para no tener deudas?

Tener deudas no es malo en sí mismo. Hay deuda buena y deuda mala. Una deuda es buena si el objeto de la financiación nos aporta felicidad y el importe es coherente con nuestros ingresos. Una deuda es mala si, por el contrario, el objeto de la financiación no nos aporta satisfacción y/o el importe excede nuestras posibilidades. 

Más información sobre el Taller de Salud Financiera.